La preocupación principal del estilo
participativo es la de garantizar que aumente la confianza y la capacidad de
los colaboradores para realizar la tarea
a la perfección y de una forma independiente.
En la mayoría de las ocasiones, la conducta
alentadora consiste en reconocer los logros de los colaboradores y permitirles adoptar decisiones y resolver
problemas asociados con su trabajo. Las áreas en las que son expertos pueden
ser también un valioso recurso a la hora de planificar y de tomar decisiones. Así,
cuando resulte conveniente, el directivo o directiva puede hacer que tomen
parte en las reuniones de planificación, o consultarlos sobre temas relevantes.
Dado que los dirigentes normalmente disponen
de más de un colaborador capacitado, puede que sea necesario consultar a un
grupo a menudo, por lo que resulta importante dominar las técnicas de proceso
de grupo cuando se usa este estilo. El estilo alentador requiere también
habilidad para estimular y escuchar en una comunicación bidireccional.
El líder manifiesta su interés en los
problemas y desafíos del subordinado, le presta atención cuando la necesita, y
reconoce sus logros de una forma sincera y apreciativa. Se trata de una persona
abierta, dispuesta a prestar su apoyo, y a menudo elogia la planificación y la
actuación.
Este estilo es el
más adecuado cuando se trata de dirigir a una persona que:
· posee la cualificación y la experiencia que requiere la tarea.
· está motivada y asume la responsabilidad de la tarea.
·
su actuación es normal o excede de lo normal.
·
puede elegir entre una serie de formas distintas para realizar su
trabajo.
Aquellos
cuya actuación es normal o excede de lo normal son candidatos con
probabilidades para el estilo alentador. Si bien no precisan mucha supervisión
con relación a su tarea, el líder debe encargarse de que el entorno favorezca
el aprendizaje adicional, así como sentido de la independencia y una mayor
autoconfianza.
El estilo participativo es el menos apropiado cuando se trata de dirigir a una persona que:
·
tiene
un rendimiento inferior a lo normal.
·
carece del conocimiento o experiencia precisos para
rendir bien sin dirección.
·
no muestra iniciativa.
·
no
asume la responsabilidad por los resultados obtenidos.
El
mal uso del estilo participativo puede dar lugar a desperdiciar recursos tanto
humanos como de la organización. Por ejemplo, el hecho de celebrar reuniones
por consenso, cuando las personas no son capaces, o no están dispuestas a
aportar su contribución pueden dar lugar a soluciones débiles o a prolongados
retrasos.
Algunos
colaboradores necesitan y demandan mucha estructura en determinadas áreas de
trabajo. En aquellas ocasiones en las que el dirigente no es capaz de
proporcionar la dirección exigida, a menudo se produce una pérdida del respeto
y una disminución del esfuerzo.
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